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Revista Colombiana de Anestesiología

versión impresa ISSN 0120-3347

Rev. colomb. anestesiol. v.38 n.3 Bogotá jul./sep. 2010

 

Artículos de Reflexión

 

¿Se definirá la controversia de publicar en español o en inglés por los méritos académicos?

 

Jorge Antonio Aldrete*

MD anestesiólogo. Profesor emérito de la Universidad de Alabama, Birmingham, Estados Unidos. Doctor honoris causa por la Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, Argentina. Miembro extranjero honorario de la Academia Nacional de Medicina, Buenos Aires, Argentina.

Recibido: mayo 23 de 2010. Enviado para modificaciones: junio 7 de 2010. Aceptado: julio 13 de 2010.


RESUMEN

Este artículo debate la poca atención dada en libros de texto de anestesiología a las contribuciones originales que han hecho colegas de América Latina a esta disciplina médica; se mencionan los factores que probablemente hayan promovido este tipo de olvido inusitado. La posibilidad de que esas innovaciones hayan aparecido en publicaciones poco leídas en el exterior probablemente sea una de las causas, aunque hubo artículos que aparecieron en revistas reconocidas y publicadas en inglés, pero no fueron citadas apropiadamente, lo cual tiene poca justificación. Los nuevos parámetros que buscan evaluar los artículos usando conceptos de la medicina basada en la evidencia han presentado una perspectiva diferente, ya que deben planear los protocolos por adelantado y hacer comparaciones entre diversos grupos o con otros sujetos. En tales casos sólo se puede tener éxito si hay un análisis estadístico y comparativo más rígido. También surgió el método basado en el número de citas bibliográficas que se refieren al artículo, lo cual definiría el interés que los lectores tuvieron por el material, el planeamiento, el método y los resultados. Si hay interés por la publicación, se determina el "grado de impacto" que tuvo el artículo entre el grupo de lectores. Las probabilidades de éxito y la dinámica que puedan atraer la atención de más lectores, sobre todo de otros países, dependerá de los temas presentados, la calidad de la investigación de los trabajos publicados en la Revista Colombiana de Anestesiología y el grado de interés que originen en esos potenciales lectores.

Palabras clave: lenguaje, edición, ensayos, políticas editoriales (Fuente: DeCS, BIREME).


INTRODUCCIÓN

Al revisar las contribuciones originales de los latinoamericanos a la medicina en general y a la anestesia en particular, prevalece cierta ignominia al pasar por alto el hecho de que si se publica en el idioma original, ya sea español o portugués, en una revista médica local, se corre el riesgo de que tal contribución sea poco reconocida o desconocida. En algunos casos, la exclusión de hechos importantes realizados por latinoamericanos se atribuyeron a que sus innovaciones fueron publicadas en periódicos o revistas locales; entre esos hechos podemos enlistar los siguientes:

a. Pacifico Pereira (1), de Brasil, llevó a cabo en 1886 la escisión de un osteoma sublingual de la mandíbula usando como anestésico el éter aplicado tópicamente, aunque quizás también hubo una inhalación del mismo agente a la que pudo haberse agregado la congelación tópica por la vaporización del éter.

b. C. Restrepo (2), de Medellín, Colombia, llevó a cabo respiración boca a boca alternándola con la compresión de esternón y costillas para tratar un paro respiratorio.

c. En 1891, Teodoro Castrillón (3), después de medir la presión barométrica en Bogotá, Colombia (2.640 metros u 8.660 pies) sugirió que anestésicos como el éter deberían acompañarse de aire o de oxígeno; el mismo autor describió un caso de estimulación externa del corazón (probablemente por desfibrilación) después de un paro cardiaco durante anestesia, con resucitación exitosa.

d. En 1899, en Rio de Janeiro, los "narcotizadores" Fajardo y Pereira anestesiaron con cloroformo a María, mientras que Couto y Leal anestesiaron a Rosalina y con ello permitieron que el cirujano Alvaro Ramos separara a las mellizas xipófagas (4).

e. Luis Bernal (5), de Medellín, Colombia, propuso un protocolo en casos de paro cardiaco durante anestesia:

1. Cesar la administración del anestésico.

2. Colocar al paciente en posición de Trendelenburg.

3. Insuflar a través de un tubo en la tráquea de 7 a 10 veces/minuto

4. Abrir el tórax y dar un masaje al ventrículo izquierdo.

f. De Souza (6), de Río de Janeiro, Brasil, describió en 1944 la adaptación de un globito a una de las ramas de una llave de tres vías, con otra rama conectada al pabellón de una aguja; el globo se inflaba con aire conectándolo con el lumen de la aguja y, al avanzarla, cuando el bisel entraba al espacio peridural, se desinflaba el globo de inmediato, indicando que la punta estaba en la posición deseada. Esta ingeniosa adaptación en el resto del mundo se atribuye a Macintosh (7), quien en 1950 publicó un aditamento semejante.

Se puede aludir que la mayoría de estos casos fueron publicados en revistas locales en una época de poca distribución, por lo que la noticia tuvo poca difusión, lo cual es entendible.

Sin embargo, los siguientes ejemplos demuestran casos de innovaciones que fueron publicadas en revistas de circulación internacional y que fueron pasadas por alto cuando se escribieron revisiones de técnicas especiales. Por ejemplo, el trabajo de García Herreros (8), médico militar mexicano que en 1946 publicó 100 casos de anestesia regional intravenosa en la revista Anesthesiology, pero no fue citado en una revisión posterior (9).

Igualmente, encontramos trabajos sobre anestesia regional en pacientes pediátricos que fueron publicados en revistas de circulación internacional, pero a los cuales tampoco se les ha dado el reconocimiento merecido: Spiegel (10) publicó en la revista Anestesia & Analgesia, en 1962; Fortuna (11), en British Journal of Anaesthesia, en 1964, y Baquero y Vásquez, en 1965 (12) en la Revista Mexicana de Anestesiología; estos últimos publicaron individualmente sus experiencias con anestesia caudal en pacientes pediátricos. Aún más, en 1975 Melman y colaboradores (13) , de México, presentaron su experiencia con anestesia caudal en infantes y niños en el Congreso de la International Anesthesia Research Society (IARS), y fueron amonestados. Treinta años después, cuando esta técnica se empezó a usar en Europa y en Estados Unidos, estos autores no fueron reconocidos (14) en un artículo de revisión del tema. Se asume, en este caso, que tanto el editor del libro como los autores del trabajo no revisaron la literatura anteriormente publicada sobre el tema.

Aceptemos que la información de novo publicada en revistas locales y en lengua española quizás sea poco difundida en los primeros casos (1-6); sin embargo, respecto a las últimas citas, incluidas en revistas publicadas en inglés y de circulación amplia (10-13), su omisión es injustificada.

Quizás esta polémica sea aplicable también a la publicación de libros de texto sobre anestesiología (14) escritos en español por autores locales, frente a los libros clásicos (escritos en inglés), ya que los textos extranjeros pueden simplemente traducirse. Las respuestas a tal propuesta son varias:

a. No obstante que la mayoría de la literatura médica está escrita en el idioma inglés, es imprescindible dar un foro apropiado y reconocido a los autores de América Latina (15).

b. Todos los residentes y estudiantes en entrenamiento necesitan tener disponible un libro de texto que entiendan completamente, especialmente los que no dominan el inglés.

c. Los colegas ya en práctica necesitan un libro de consulta.

d. Es importante mantener una identidad propia, ya que las condiciones de trabajo, la idiosincrasia de la población, el material disponible, las reacciones emocionales, los recursos monetarios, las creencias y el estoicismo son diferentes de otras naciones y de otros grupos étnicos (16).

Sin planearlo así, se ha notado que los autores que escribieron textos en español, fueron subsiguientemente invitados a dar conferencias en otros países de la América Hispana (17). Además, al fomentar la publicación de una revista científica por parte de cada sociedad de anestesiología, se lleva implícito el tutelaje de una cantidad de estudios, observaciones y reportes que asegure la aceptación de resúmenes o de artículos completos en el Index Medicus, y que puedan ser publicados juntamente en inglés, con resúmenes en otros idiomas (francés, portugués, etc.), y que, además, se puedan acumular en una base de datos que eventualmente incluya artículos completos publicados en los últimos cinco años (18,19).

PROS Y CONTRAS DE ACEPTAR EL INGLÉS COMO EL ÚNICO IDIOMA CIENTÍFICO

Es indudable que la mayoría de las revistas científicas se publican en inglés; además, algunos países con otros idiomas, como Bélgica y los países escandinavos, han aceptado el inglés como el idioma en que se escribe gran parte de las publicaciones científicas. Por otra parte, países como Alemania y Japón tienen unas revistas en su idioma y otras en inglés. Hay otras opciones, como la de la Revista Colombiana de Anestesiología, que publica todos los artículos en inglés y en español, mientras que la Revista Argentina de Anestesiología, la Revista Chilena de Anestesiología y la Revista Brasileña de Anestesiología publican en inglés y en portugués los resúmenes de los artículos, mientras que la Revista Mexicana de Anestesiología acepta artículos en español y en inglés. Otras revistas solo publican en español.

Si el inglés se acepta como el único idioma en las publicaciones científicas, probablemente llevará a:

a. Marginar al idioma español (medio de expresión de casi 500 millones de personas) de la comunidad científica.

b. Dificultar la difusión de contribuciones hechas por algunos científicos hispanohablantes.

c. Privar a los científicos hispanohablantes de foros apropiados y reconocidos (20).

d. Forzar a los estudiantes de medicina y otras disciplinas científicas a estudiar sobre todo en textos extranjeros que no incluyen enfermedades típicas de sus regiones, como desnutrición o parasitología.

Además, rara vez incluyen contribuciones de autores hispanohablantes, quienes tienden a usar anglicismos (tests en lugar de pruebas, complacencia en lugar de distensibilidad o algología en lugar de algiología [21]).

Por otra parte, si se insiste en publicar únicamente en español, tal decisión tendría obvias implicaciones trascendentales, por ejemplo:

a. Traducir artículos científicos es costoso y con frecuencia el resultado no es el ideal (es el caso de traducciones literales, por ejemplo, enfemedades locomotoras en lugar de enfermedades músculo-esqueléticas).

b. Aquellos autores que no escriban en inglés quedarán condenados al oblivium bibliográfico.

c. Se generará un rechazo editorial no obstante la importancia del contenido.

d. No hay suficientes glosarios y diccionarios en español, lo cual es una desventaja.

e. Hay desigualdad en los repertorios médicos en línea.

f. Se genera confusión en los repertorios que ofrecen definiciones.

g. Se presentan errores en la Biblioteca Virtual de la Salud.

h. Hay equivalencias equivocadas al traducir de un idioma a otro.

Aquellos que nos opusimos a aceptar el inglés como el único idioma para publicar artículos científicos fuimos sorprendidos cuando el periódico USAToday del 2 de junio del 2006 en el artículo "España ofrece bonos para estudiar inglés", publicado en primera plana, dijo: "El gobierno español de José Luis Rodríguez Zapatero ofreció un subsidio de 1.300 euros a jóvenes estudiantes (de 18 a 30 años de edad) que deseen estudiar inglés, pues sólo el 20 % de los españoles hablan este idioma, a pesar del turismo floreciente y del rápido crecimiento de la economía"1. Si esta fue y es la política de la llamada Madre Patria, ¿dónde nos deja esta paradoja?

REALIDADES

Es indudable que en el último medio siglo ha habido una transformación importante en la literatura médica y científica en general, en especial en las revistas relacionadas con la anestesiología, como son el mayor número proporcional de autores europeos y del Lejano Oriente, lo cual sugiere que la comunicación con estas regiones ha aumentado, más autores han aprendido inglés y lo dominan hasta el grado de poder escribir artículos sofisticados o tienen traductores especializados y competentes.

Entre las aparentes mejorías de la calidad de publicación se incluyen:

a. La exigencia de comprobar el significado y la veracidad de los resultados obtenidos mediante el análisis estadístico de los datos obtenidos, lo cual generalmente implica mejor planeamiento del protocolo e inclusión de un número mayor de sujetos estudiados, para así llegar a una diferencia "significativa" (22).

b. Protección de pacientes expuestos a procedimientos riesgosos.

c. Prueba de que el manejo y el tratamiento de animales usados en la investigación fue realizada "humanamente" y llevada a cabo en un ambiente y un local adecuado.

d. Introducción del sistema de metaanálisis con el fin de analizar, por adelantado, si los grupos comparados tienen suficientes sujetos para ser adecuadamente comparados y si los resultados fueron analizados según un planeamiento proporcionado y seleccionado para el tipo de estudio que se va a llevar a cabo (23,24).

e. El escrutinio de varios estudios publicados sobre un tema específico empleando los métodos de comparación de la medicina basada en la evidencia a veces no confirma teorías o técnicas que inicialmente se habían considerado como la "conducta de elección", cuando en realidad los estudios iniciales tenían un planeamiento defectuoso y un número de sujetos insuficiente y los resultados habían sido analizados por un método estadístico inadecuado para tal estudio (25,26).

f. Las revisiones sistemáticas hechas con el método de Cochrane han revolucionado los métodos de validez de una conducta clínica cuando está basada en estudios hechos inapropiadamente (27,28).

¿PUEDEN LOS CLÍNICOS HACER CIENCIA?

La respuesta es elusiva, ya que es una pregunta capciosa, inclinándonos a un si condicional, pues algunos consideran un objetivo difícil o quizás imposible. Por otro lado, debemos aceptar parte de una realidad que no se puede pasar por alto, ya que cada vez son más rigurosos los requisitos exigidos por los comités de redacción y selección de revistas, algunas de las cuales requieren que los protocolos sean presentados a la aprobación de un comité especial antes de que el estudio se inicie, para que eventualmente los trabajos sean aceptados (18,19,29-31).

No sé si tal pregunta puede responderse verídicamente, ya que la aceptación del método de estudio de la medicina basada en la evidencia no sólo nos ha presentado un método de escrutinio diferente que usualmente requiere analistas especializados que se dediquen a esta actividad casi exclusivamente. Irónicamente, se recuerda que algunos escritores médicos inconformes con los métodos anteriores de escrutinio científico mencionaron que las únicas verdades eran "las mentiras y las estadísticas". No me atrevo a predecir qué se dirá dentro de un cuarto de siglo sobre estos nuevos métodos de escrutinio a los que son sometidos actualmente los trabajos clínicos de series de pacientes y que resultan en interpretaciones científicas atinadas o inventadas (32).

Hay que tener en cuenta que en el último año se han encontrado varios ejemplos de estudios ya publicados que fueron inadecuadamente reportados e inapropiadamente interpretados, por lo cual los autores fueron forzados a retractarse públicamente (en un caso, 22 publicaciones [33], y en otro, 6 [34]). Estos desvaríos no sólo han descubierto que el metaanálisis no descubre el fraude y que la asociación entre los científicos y la industria lleva a la "fabricación" de datos aceptados por los fabricantes, sino, además, que el proceso editorial aún no se encuentra a prueba de falsos datos, estudios fantasma o interpretaciones influidas por fabricantes de equipos o de medicamentos, de los cuales no pueden divorciarse literalmente mientras dependan de sus anuncios comerciales.

Estos hechos traen a colación una mirada retrospectiva de las revistas médicas que se consideran foros científicos; obviamente, la mayoría lo ha hecho, y aquí está la disyuntiva que indica que la realidad debe afrontarse. La verdad es que unos requieren de los otros y, como tal, debe haber méritos para unos y para los demás. Por ejemplo, de acuerdo con los criterios de aceptación, hoy en día el trabajo crucial de Sellick (35) en el que propuso hacer presión sobre el cricoide para ocluir el esófago e impedir la regurgitación hacia la faringe quizás no hubiera sido aceptado; sin embargo, fue una publicación que probablemente ha salvado la vida de miles y miles de pacientes a los cuales se les indujo la anestesia con el estómago potencialmente lleno. Su artículo fue publicado en Lancet en 1960, tan sólo en media página, sin ilustraciones, sin casos clínicos, sin comparaciones, sin análisis estadístico, pero sí con una utilidad clínica que sobrepasa al 90 % de las publicaciones elegantes que se quedan en el olvido por la falta de aplicación clínica.

Esto indica que se espera de los editores un criterio para reconocer el material potencialmente útil aunque esté fuera de los requerimientos y para rechazar artículos preparados por escritores científicos profesionales en los que todo sale tan bien, que se sospecha de la veracidad de la información (33,34), porque, después de todo, debemos reconocer que la medicina no es una ciencia exacta.

EL PROGRESO EN LA ACADEMIA DEPENDE DE CUÁNTAS VECES SE CITAN LOS ARTÍCULOS EN LA LITERATURA MUNDIAL

En años recientes ha surgido un método aparentemente cuantitativo de calificar la "calidad" de los artículos publicados: determinar cuántas veces el primer autor o el artículo ha sido citado en la literatura, lo cual supuestamente define el supuesto "impacto" que tal artículo tiene sobre otros científicos que lo leyeron y lo usaron como referencia en uno de sus trabajos o en la disciplina científica específica.

Otro tipo de sistema consiste en evaluar el impacto de la revista usando específicamente el índice Science Journal Ranking of Average Impact Factors, que otorga grados de 0 a 20 unidades a una revista evaluando el total los artículos contenidos. Otro más recientemente propuesto es el Índice de Popescu, que usa diferentes parámetros y califica los méritos de 0,0 al 1,0; ambos se publican anualmente. En la "Tabla 1 se incluyen los grados asignados a cinco de las revistas más leídas.

 

Tales índices no sólo imponen un sistema de competición para las revistas, sino que indirectamente también lo imponen para los autores de los artículos publicados en ellas. Además, se nota una disparidad con lo que los lectores aprecian. Obviamente, hay competición en las instituciones académicas, y específicamente en las universidades que las incluyen. Indirectamente estos índices afectan a los didactas que trabajan en tales instituciones, ya que es uno de los criterios de ascenso dentro del escalafón académico, así como para justificar subsidios a la investigación, lograr la posición de profesor en una cátedra, evaluar currículos y hasta otorgar premios Nobel; se trata no sólo el número de publicaciones, sino también de la puntuación que se le otorga a cada una de ellas.

Estas mediciones de validez académica pueden ser criticadas, ya que al momento de juzgar las contribuciones a una disciplina médica deberá ejercerse un criterio más amplio y quizás se deban considerar las limitaciones monetarias a las que se tienen que enfrentar los investigadores de países en desarrollo, quienes más que de los esfuerzos realizados para lograr tales actividades, dependen de las características personales y de los méritos individuales. Además, puede ser que algunas materias tengan interés sólo "de moda", pero una validez efímera difícil de predecir en el campo de la medicina. Afortunadamente hay un factor más, el sentido común, que logra pasar la prueba del tiempo, por lo que no debemos dejarnos influir por corrientes de interés temporal.

SOLUCIONES Y SUGERENCIAS

En cierta forma no debemos perder el sentido común, y podemos insistir en que se mantengan las revistas nacionales que no sólo sirven de medio de información clínica y científica, sino que también actúan como un medio de comunicación sobre intereses gremiales, personales y políticos y, además, informan de congresos, visitas o demostraciones. También se sugiere:

a. Que acepten trabajos de autores nacionales y de otros países.

b. Que acepten trabajos de disciplinas asociadas, como los hechos por fisiólogos, farmacólogos, anatomistas, veterinarios, etc.

c. Que acepten trabajos en otros idiomas y que sean traducidos al español.

d. Que los artículos se ubiquen en secciones.

e. Que las revistan tengan una sección de "Cartas al Editor".

f. Que la traducción sea gratuita.

g. Que se instruya de manera práctica a colegas con interés en publicar.

h. Que se publiquen los resúmenes que se presentan cada año a la sesión de posters.

A aquellos colegas que tengan interés en contribuciones originales y científicas se les sugiere lo siguiente:

a. Investigar el tema a fondo.

b. Hacer una revisión completa de la literatura pertinente.

c. Decidir un protocolo en detalle.

d. Consultar con expertos.

e. Medir todo lo que sea posible.

f. Siempre comparar con uno o dos sistemas, medicamentos, etc.

g. Presentar un poster como trabajo preliminar en una sesión o congreso.

h. Mandar el trabajo a un congreso internacional.

i. Publicar el trabajo en una revista en inglés.

j. Presentar un fragmento del trabajo a una revista nacional, siempre y cuando se informe de antemano al editor.

Es evidente que necesitamos informarnos periódicamente de los cambios que puedan ocurrir en los métodos de evaluación de trabajos científicos y de los requerimientos que cada revista implementa para evaluar los manuscritos que reciben para su consideración; a aquellos colegas que estén interesados en su desarrollo académico se les sugiere mantenerse al tanto de las diferentes clasificaciones o categorías en las que se encuentran las revistas a las que decidan presentar sus trabajos para ser publicados.

COMENTARIOS

1 "Spain offers bonus to learn English". "...the Spanish Government of J. L. Rodríguez Zapatero offered a subsidy of 1300 Euros to young students (18-30 years old) who wished to study English, nothing that only 20% of Spaniards spoke the language, in spite of the flourishing tourism and a fast growing economy".

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Conflicto de intereses: ninguno declarado.