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Discusiones Filosóficas

versión impresa ISSN 0124-6127

discus.filos v.12 n.18 Manizales ene./jun. 2011

 

Sobre la experiencia hermenéutica o acerca de otra posibilidad para la construcción del conocimiento*

On the hermeneutic experience or about other posibility to build knowledge

Elvia María González Agudelo
Universidad de Antioquia, Colombia. elmagoagudelo@live.com

* Este artículo es el resultado de una pasantía obtenida gracias a una beca de estudio e investigación otorgada por el DAAD (Servicio de Intercambio Académico Alemán) en la Universidad Justus Liebig von Giessen.

Recibido el 20 de mayo de 2011 y aprobado el 3 de junio de 2011



Resumen

La experiencia hermenéutica traduce una vivencia para realizar un proceso de investigación que conlleva la formación del ser. La experiencia hermenéutica se vive mediante el proceso, la estructura y el procedimiento. El proceso se desarrolla a través de los prejuicios, la reflexión, el análisis, la compresión, la interpretación y la síntesis, los cuales invaden el procedimiento y la estructura. El procedimiento contempla el problema, la hipótesis, la historia de conceptos, el estado en cuestión y el acopio de la información, todo ello con el objeto de crear una cosa, con vida propia; para ello, se procura conversar con las autoridades, llegar a un acuerdo en la unidad de sentido y legitimarla, mientras es vivida por otros. Tanto el proceso y el procedimiento se mueven en una estructura que se manifiesta en el círculo de la compresión, creciendo concéntricamente, mientras va relacionando el todo con sus partes en fusión de horizontes.

Palabras clave

Estructura, experiencia, procedimiento hermenéutico, proceso.

Abstract

The hermeneutic experience means an experience to do a research process that involves formation of the self. The hermeneutic experience is lived through the process, structure and procedure. The process is developed through prejudice, reflection, analysis, compression, interpretation and synthesis, which can invade the procedure and structure. The procedure addresses the problem, hypothesis, the history of concepts, the state concerned and the recollection of information, all with the aim of creating a thing with its own life. To this end, one tries to talk with the authorities, reach an agreement on the unity of meaning and legitimate it, while it is lived by others. Both the process and the procedure are moving in a structure that is manifested in the cycle of compression, growing concentrically, while is linking the whole to its parts in fusion of horizons.

Key words

Structure, experience, hermeneutic procedures, process.


Sólo piensa filosóficamente aquel que siente insatisfacción ante
las posibilidades de expresión lingüísticas disponibles, y sólo se
piensa en común cuando se comparte realmente la indigencia
de aquel que se arriesga a formular enunciados que han de
acreditarse por si solos
.
Hans-George Gadamer.

Vivimos, en cada día y en cada noche, con el paso del tiempo, en el ser ahí, de Heidegger (1993), acontecemos, en la tradición de Gadamer (1997), pero aquello que nos marca, las vivencias de Dilthey (2000), las vamos guardando en la memoria, tomando conciencia histórica de ellas, nos formamos, nos sabemos, cual lo estipula Gadamer (1997).

Las vivencias son "algo inolvidable e irremplazable, fundamentalmente inagotable" (Gadamer 1997 104). "La vivencia decisiva, en modo peculiar, se instaura como el centro de creación de sentidos, un instante puede ser decisivo para toda una vida" (Gadamer 2002 37). Las vivencias producen en el ser, el deseo de emprender la aventura de una investigación, a partir de entonces son intencionales, se traducen en estructuras de sentido, se registran, se abarcan como actos de conciencia. Allí donde nace una vivencia es posible abrirse en una experiencia hermenéutica.

La experiencia hermenéutica es única e irrepetible:

No es posible hacer dos veces la misma experiencia... una experiencia repetida y confirmada ya no se le hace de nuevo. ... una misma cosa no puede volver a convertirse para uno en experiencia nueva. Sólo un nuevo hecho inesperado puede proporcionar al que posee experiencia una nueva experiencia (Gadamer 1999 430).

Sobre esta experiencia, en su singularidad, se buscan las palabras que la expresen y esas palabras son, en un primer momento, "preguntas que se plantean y que tienen su sentido en su motivación" (Gadamer 1997 456). Es un momento impávido "cuando alguien dice "aquí cabría preguntar", esto es ya una verdadera pregunta" (Id. 453). Es el momento donde la vida se detiene, se reflexiona: "el que quiera pensar tiene que preguntarse" (Id. 453). Se sabe que no se sabe, al estilo Socrático, "para poder preguntar hay que querer saber, esto es, saber que no se sabe" (Id. 440).

La experiencia hermenéutica, al interior de un paradigma de investigación cualitativo, implica en primera instancia un proceso de formación del ser que investiga y simultáneamente un proceso de traducción de las estructuras de sentido.

Como formación la hermenéutica, según Gadamer (1997), es más una puesta en práctica del saber que posibilita la formación; no es tanto llegar a tener un conocimiento de las cosas mismas, sino llegar a tener una comprensión de la manera como hemos llegado a ser lo que somos. Como traducción, la hermenéutica implica que algo extraño se vuelve propio. Eso extraño es una estructura de sentido concebida como texto, "desde la naturaleza pasando por el arte, hasta las motivaciones conscientes o inconscientes de la acción humana" (Gadamer 2002 372).

Los textos para ser traducidos, bajo la experiencia hermenéutica, entran en el proceso, en la estructura y en el procedimiento hermenéutico. En el proceso habitan los prejuicios, la reflexión, el análisis, la compresión, la interpretación y la síntesis; en la estructura se manifiesta el círculo de la compresión, el todo con sus partes y la fusión de horizontes; y en el procedimiento se concibe el problema dialéctico, la hipótesis abductiva, la historia de conceptos, el estado en cuestión, el acopio de la información, la creación de la cosa, la conversación con las autoridades, el acuerdo y la unidad de sentido. Todo ello, como posibilidad, así: a partir de los prejuicios de alguien que vive en una comunidad insertada en la tradición, pone en práctica su saber y a partir de su propia experiencia, algo que lo marca se constituye en una vivencia; reflexiona sobre ella, encuentra un problema que se plantea dialécticamente, analizando y comparando las estructuras de sentido, que en cuanto textos, emergen. Se pregunta sobre esos que se han constituido en el tiempo, como fusión de horizontes, se comprende evitando el malentendido; entonces, se generan múltiples interpretaciones, se van ampliando en círculos concéntricos que se desplazan entre el todo y las partes, generando una idea nueva que conversando con las autoridades va provocando una síntesis, configurando un acuerdo con la cosa, en una unidad de sentido momentáneo, como una nueva creación, que posibilita otras nuevas traducciones y, por ende, la formación permanente del ser que investiga desde su saber en su comunidad.

Qué es, entonces, el proceso, la estructura y el procedimiento, en tanto experiencia hermenéutica: la traducción de las estructuras de sentido las realiza un ser, en tanto vivencias, hay algo extraño en ellas, pero al estar ahí, las va haciendo propias, se va formando, a través del proceso hermenéutico, un continuo en el tiempo, un horizonte hacia delante, que aunque arranca con los prejuicios cuando penetramos en el círculo de la comprensión, éste se va ampliando en círculos concéntricos cuando reflexionamos, analizamos, comparamos y vamos comprendiendo e interpretando para llegar a una síntesis, así, los prejuicios son juicios previos, experiencias anteriores que devienen con la herencia cultural, con la tradición; todo aquello que nos es dado a todos por el solo hecho de ser seres ahí en el tiempo, diría Heidegger, o por aquello de lo pre-dado, diría Husserl. "Estar en la tradición no limita la libertad de conocer si no que la hace posible" (Gadamer 1997 437). "Los prejuicios de un individuo son, mucho más que sus juicios, la realidad histórica de su ser" (Id. 344).

En una comunidad específica, los prejuicios portan valores, emociones, motivos, dogmas, creencias, mitos, que se constituyen en fuente de auto evidencias originarias. Los prejuicios guían nuestra curiosidad para que, eso que sale a nuestro encuentro, una estructura de sentido, en tanto vivencia, genere suspenso y nos diga algo nuevo, entonces, un prejuicio en juego, el que nos habita, se hace consciente, es cuestionable, se irgue en preguntas, las que abren y mantienen abiertas las posibilidades, permitiendo dar otro sentido a las cosas.

Lo previo a la comprensión, la pre-comprensión, como lo enunció Heidegger (1993), es un estado pre-lingüístico, previo al entendimiento, donde se reflexiona, al poner en marcha el diálogo entre nuestro pensamiento, que anticipa sentidos, y el pensamiento ajeno, para así evitar el malentenderse a sí mismo, ubicarse correctamente en el círculo de la comprensión y hacer transparente la compresión. La reflexión es la no inmediatez, la meditación. Cuando nos encontramos en un proceso sin saber cómo, sólo en la reflexión, nos percatamos de lo que ha sucedido. "El comportamiento hacia sí mismo y de que el decirse sea una reflexión" (Id. 511).

Analizar es, desde épocas de Aristóteles, decodificar un texto, separar el todo en sus partes,

cada palabra forma parte del nexo de frase, cada texto forma parte del nexo de la obra de un autor, y éste forma parte a su vez del conjunto del correspondiente género literario y aún de la literatura entera (361).

La decodificación permite des-cubrir los sentidos de la estructura en cuestión, de la estructura con la cual se dialoga; ir de lo superficial, lo morfológico y lo sintáctico, a lo profundo, lo semiológico y lo semántico; ir de la expresión al contenido, de lo que dice a aquello a lo cual se refiere, es decir, la significación que emerge de su propia estructura. Se trata de desbordar las referencias directas del texto que manifiesta otras posibilidades de sentidos. Las partes le dan sentido al todo, y el todo da sentido a las partes, es el círculo de la comprensión.

Al decodificar una estructura de sentido también se ejerce la comparación, tal como lo esbozó Schleiermacher (2000). Comparar es ir comprendiendo una cosa a partir de otra cosa, establecer concurrencias y ocurrencias entre las estructuras de sentido, en un momento determinado y en el transcurso de tiempo, en fusión de horizontes.

Así, desde las vivencias, donde habitan nuestros prejuicios, nos preguntamos, reflexionamos, analizamos y comparamos para comprender. Comprender, no es reproducir el pasado del texto, resumirlo, sino participar en un significado presente, el significado común, en fusión de horizontes. La comprensión es una apropiación. Pero ninguna comprensión es acabada, nunca se comprende completamente, la comprensión no se cierra al futuro. Se comprende, entonces, para llegar a "la realización del sentido unitario de lo dicho" (Gadamer 2002 9). Pero este sentido unitario se expande con la interpretación, "al desarrollo de la comprensión lo llamamos interpretación" (Heidegger 1993 166). La interpretación es el cómo de la comprensión, su práctica. "La forma de realización de la comprensión es la interpretación" (Gadamer 1999 467). La interpretación es, entonces, la proyección de la comprensión. Los textos una vez comprendidos son interpretados. La interpretación es eminentemente aplicativa, se enraíza en la praxis. Es así como "el mundo ya comprendido resulta interpretado" (Heidegger 1993 161).

"Es que de hecho todo encuentro con una obra posee el rango y el derecho de una nueva producción" (Gadamer 1997 136). Es la síntesis, el devenir hegeliano, es el lugar donde el lector se convierte en un escritor, en tanto solo los escritores son buenos lectores, como diría Nietzsche. La síntesis, la cosa creada, proviene de una cadena de estructura de sentidos, se reconoce y se reconstruye, se crea sobre algo ya dicho. Ese nuevo texto, en tanto texto fijado por escrito, "contiene en sí mismo un momento de autoridad... la estabilidad de una referencia" (Id. 339), que adquiere valor cuando perdura en el transcurso del tiempo y penetra en otros espacios para ser traducido por otros y así infinitamente, en círculos hermenéuticos, generando nuevos conocimientos. Ese círculo es la forma como se ordena la estructura hermenéutica.

Investigar una vivencia, en tanto estructura de sentido, significa que, la experiencia se visualiza como un círculo y en sus movimientos concéntricos se entrelazan las partes y el todo en fusión de horizontes. La estructura hermenéutica, al igual que el procedimiento hermenéutico, está atravesado por el proceso hermenéutico que ejerce el ser que, investigando se forma durante su experiencia hermenéutica.

En el círculo de la comprensión, el todo y sus partes son relativos, el todo se desagrega en las partes y cada parte, a la vez, se convierte en un todo con sus respectivas partes, hasta llegar a la cosa creada como un todo con sus respectivas partes. Se visualiza lo singular desde el todo y viceversa, para comprender de un modo diferente cada vez, en nuevo proyecto de sentido. Es constante el retorno del todo a las partes y viceversa, pero en cada retorno, la comprensión se amplía en círculos concéntricos y se integra cada parte en nexos cada vez mayores afectando también el todo. Es decir "las partes que se determinan desde el todo determinan a su vez a este todo" (Gadamer 1999 360).

Cuando el hermeneuta, en su experiencia, concibe una investigación, debe enunciar cual concepto abarcará el todo, en tanto, anticipación de sentidos, y cuáles serán sus respectivas partes, en cuanto, unidades de significación, cada parte se configurará como un todo y emergerán sus nuevas partes y así consecutivamente se moverá el círculo en confluencia el todo con sus partes. Ahí, en "la confluencia de todos los detalles en el todo es el criterio para la rectitud de la comprensión" (Gadamer 2002 63) en búsqueda de la unidad de sentido.

En toda experiencia hermenéutica se mueve el círculo de la comprensión entre la anticipación de sentido y la unidad de sentido, cobijadas por el proyecto de sentido. Cada lectura de las estructuras implica una revisión del proyecto y, a la vez, puede abocar un nuevo proyecto de sentido, es decir, ir sustituyendo la comprensión por otra más adecuada, siempre y cuando el lector "este dispuesto a dejar que el texto le diga algo" (66).

Es lo que en palabras de Gadamer se denomina: "anticipo de la compleción", es decir, no es solo la actitud positiva del lector frente a las posibilidades del texto sino que, el texto en sí, resulte comprendido desde la verdad de su contenido pues estamos abiertos a que el texto "posee mejor información de lo que puede pretender nuestra propia opinión" (67).

Pero, la búsqueda de la verdad del contenido del texto está predicha por el diálogo entre preguntas y respuestas; es ahí en el diálogo, donde se va construyendo el consenso que postula las verdades, es el diálogo más no sólo la razón, la procura de la verdad, no en vano, la primera traducción del logos griego fue "conversación del alma consigo mismo (luego fue) ratio (y más tarde) verbo" (Gadamer 1997 506). Además, la búsqueda de la verdad del texto se comprende, entonces, según la pregunta con que éste es abordado, "cuando la fluida indeterminación de la dirección a la que apunta se convierte en la determinación en un «así o así»" (Id. 441). El texto nos conecta también con el pasado en su horizonte, para encontrar su verdad nos tenemos que ver con la cosa misma, dicha y, por tanto, transmitida, adquiriendo un nexo con la tradición, tomando conciencia de ella, es la historia efectual, los efectos de la historia en el ser.

Así, la continuidad básica del todo, en Husserl, es el horizonte. En Gadamer: "el horizonte es el ámbito de visión que abarca y encierra todo lo que es visible desde un determinado punto" (Gadamer 1999 372).

Leer una estructura de sentido desde un horizonte significa desplazarse, desde el sí mismo, desde el presente, hacia el pasado de la tradición, el horizonte histórico, desplazarse desde el acervo de los prejuicios, hacia lo otro, lo que le es extraño, hacia el otro, hacia el horizonte de ese otro, es ponerse en el lugar de él, la alteridad, para que con esa distancia en el tiempo, y desde la situación hermenéutica, en la cual se habita, sea posible ganar un horizonte, es decir, aprender a ver más allá de lo cercano, integrando aquello que se ve en la lejanía, lo extraño, lo viejo, a un todo, a una panorámica más amplia, para que el horizonte se vaya abriendo y se vayan destacando aspectos de la situación hermenéutica para llegar a lo nuevo, la cosa creada, y proyectarla en el tiempo. "El tiempo se revela como horizonte del ser" (323).

La fusión de horizontes es fusión del pasado y el presente, la fusión de lo cercano y lo lejano, la fusión de lo extraño y lo conocido, la fusión del yo y del otro, la fusión del intérprete y del texto, la fusión de lo viejo y lo nuevo, la fusión de lector y del escritor, inmanentes en el texto. El horizonte se mueve con uno. En el horizonte, investigamos, en el horizonte nos vamos formando.

Tanto el proceso, como la estructura, necesitan unas condiciones para su comprensión, a lo cual se denomina el procedimiento hermenéutico, cuyas partes son: el problema dialéctico, la hipótesis abductiva, la historia de conceptos, el estado en cuestión, el acopio de la información, la cosa creada, el acuerdo con la cosa y la unidad de sentido. El procedimiento hermenéutico, se involucra en el círculo de la compresión, con una pregunta.

La decisión de una pregunta es el camino hacia el saber... sólo puede poseer algún saber el que tiene preguntas... el saber es fundamentalmente dialéctico.
...la dialéctica como arte del preguntar sólo se manifiesta en que aquél que sabe preguntar es capaz de mantener en pie sus preguntas, esto es, su orientación abierta. El arte de preguntar es el arte de seguir preguntando, y esto significa que es el arte de pensar. Se llama dialéctica porque es el arte de llevar una auténtica conversación (Gadamer 1997 442-444).
La dialéctica se plantea como una conversación entre la tesis, el ser, una teoría aceptada científicamente en el tiempo por una comunidad específica pero que le cabe aún una pregunta; y la antítesis, el no ser, lo contrario, aquello que ha negado la tesis, también en el tiempo, a la que le cabe otra pregunta;
Pero las preguntas comprenden siempre la oposición del sí y el no, del así y de otro modo... Saber quiere decir siempre entrar al mismo tiempo en lo contrario.
... en la medida en que la pregunta se plantea como abierta comprende siempre lo juzgado tanto en el sí como en el no. En esto estriba la relación esencial entre preguntar y saber. Pues la esencia del saber no consiste sólo en juzgar correctamente sino en excluir lo incorrecto al mismo tiempo y por la misma razón (442).

Ambas, tesis y antítesis, evolucionan en algo nuevo, la síntesis, el devenir, una conciliación de los contrarios que habitan en la antítesis de la supuesta tesis; en la síntesis se supera la parcialidad de aquéllos, pero conservando su contenido positivo, la negación de la negación anterior. Los dos momentos anteriores son a la vez eliminados y conservados, es decir, elevados a un plano superior. La síntesis conserva todo lo positivo que había en los momentos anteriores. Por eso, la síntesis es la seguridad de que la realidad está en constante progreso. La síntesis, luego se convertirá nuevamente en la tesis siguiente que, será luego negada y así sucesivamente, en el devenir del tiempo. Desde la síntesis, emerge la pregunta de investigación.

Esto es, que desde nuestra visión de la hermenéutica, el problema no es un diagnóstico de lo real. Al vivir en una comunidad, estamos atravesados por prejuicios, dentro de todos ellos, alguno emerge como algo que nos toca, una vivencia y al afectarnos, decidimos investigar sobre él. Lo ubicamos dentro de un campo del saber, lo situamos en tanto objeto de estudio y lo limitamos en su campo de acción. Entramos, entonces, a las teorías que sobre él se han construido en su tradición científica, en el tiempo, cualquier lapso de tiempo donde visualicemos contradicciones, tesis y antítesis, las ponemos a conversar en un síntesis y de allí aflora la pregunta de investigación, en cuanto posibilidad. La hermenéutica es el mundo de lo posible.

El investigador que opta por este tipo de preguntas, debe estar dispuesto a:

Defenderse de la represión del preguntar por la opinión dominante. El que posee este arte será el primero que busque todo lo que pueda hablar en favor de una opinión. Pues la dialéctica consiste no en el intento de buscar el punto débil de lo dicho, sino más bien en encontrar su verdadera fuerza (430).
Al problema se le plantea una hipótesis, en este caso abductiva, que cumple un papel doble, a la vez que pregunta, responde, pregunta en tanto duda y, responde en cuanto visualiza la cosa a crear en su horizonte. Mientras la pregunta del problema pone a dialogar dialécticamente las teorías existentes, el pasado, pues
El concepto del problema se formula evidentemente como una abstracción, la de la escisión del contenido de una pregunta respecto a la pregunta que lo pone al descubierto por primera vez. Se refiere al esquema abstracto al que se dejan reducir, y bajo el que se dejan subsumir, las preguntas reales y realmente motivadas (454-455).

La pregunta de la hipótesis abductiva, pone en juego el indagar sobre el hecho sorprendente en sí mismo, el presente. Entran en diálogo la teoría y la práctica, el pasado y el presente, en fusión de horizontes. El problema genera su hipótesis.

La abducción según Peirce, es un momento de creación en el cual fluye un proceso de indagación que tienen como resultado generar una hipótesis, "es la única operación que introduce una idea nueva... sugiere meramente que algo puede ser" (Peirce 1988 136), como lo más cercano a una apuesta ganada.

La hipótesis abductiva, busca crear algo en su singularidad sin que sea necesario que el hecho se repita nuevamente en el tiempo y en el espacio. Ella es un momento, y como tal, siempre tiene un antes y un después. Algo quedará y habrá que volver. En palabras de Gadamer, la hipótesis es la anticipación de sentido que mueve en el círculo de la comprensión.

Este proceso de creación de hipótesis abductivas se desarrolla a partir de la tipología de los signos, debido a que no se puede pensar sin signos, diría Peirce, de forma que pueda comprenderse los hechos sorprendentes, es decir, aquellos "hechos muy diferentes de todo lo observado" (1970 79), que se convierten en un desafío para el ser que investiga sus vivencias.

El hecho sorprendente es analizado en su semiología con el propósito de elaborar una pregunta hipotética, en tono de duda, que a la vez que, es direccionada por la pregunta problema, anticipa el sentido de la cosa por crear, pues "preguntar permite siempre ver las posibilidades que quedan en suspenso" (Gadamer 1997 453). El suspenso es un poder interior que jalona la mente, es una corriente en el pensamiento, que instintivamente va conectando novedosamente los signos a partir de lo que sabe y, en busca de lo que no se sabe. Aquello que no se sabe va aflorando, al tantear signos, al relacionarlos, emergen destellos, es la alegre eureka. Es decir, la abducción va fluyendo en la medida que, con unos signos que se poseen se van encontrando otros que no se tenía. El instinto es una forma de actuar.

El hecho sorprendente1, se enuncia como un todo para penetrar en el círculo de la comprensión al reflexionar sobre él. Se decodifica en sus partes para analizarlo. En un primer momento se indaga por sus íconos, se comparan. Un ícono, según Peirce (1988), es un tipo de signo que funciona en virtud de la semejanza existente entre la representación significa y lo representado. En el ícono se manifiesta una relación de semejanza, pero precisamente esta semejanza crea ambivalencia porque puede ser más fuerte o más débil; si la semejanza es fuerte, como en el caso de una fotografía, el signo funciona al margen de toda convención previa; si la semejanza es débil, como ocurre en la mayoría de los casos, los íconos deben pasar por un proceso de convencionalización. Los íconos no son válidos para todos los miembros de la especie humana sino solamente para los miembros de la comunidad que ha acordado atribuirles un significado concreto. Son íconos: las imágenes, los diagramas, las fotografías, los cuadros, las obras de artes, o bien como afirma Peirce "el único modo de comunicar directamente una idea es por medio de un ícono" (2005 2278).

De la ambivalencia que crea la relación iconográfica emergen enigmas, algo esta encubierto, oculto y no se alcanza a comprender, debido a que, "cada enunciado tiene unos presupuestos que no enuncia" (Gadamer 2002 58), es como un acertijo, algo que hay que adivinar, pero no desde la nada sino con aquello que ya sabemos, se pretende vislumbrar algo, utilizamos signos que nos ayudan a elaborar preguntas especulativas. El círculo de la comprensión se va ampliando.

De la iconografía y los enigmas emergen los indicios:

Cualquier cosa que llama la atención es un índex. Cualquier cosa que nos sobresalta es un índex en la medida en que señala la confluencia de dos trozos de experiencia (Peirce 1988 149).
Los indicios, son objetos dejados por un agente exterior en el lugar donde sucedió algo, y de alguna manera se reconocen como vinculados físicamente a ese agente, de modo que a partir de su presencia real o posible puede advertirse la presencia pasada, real o posible del agente (Eco 1989 282).

Son indicios: las huellas, los síntomas, las señales o todo signo que se encuentra en contigüidad con el objeto denotado; su campo de acción es el del indicativo, potencian algo que ya sucedió y está enunciado, representado iconográficamente, visualizado enigmáticamente, pero aún se desconoce.

Con las múltiples sendas que abren los indicios se inician las sospechas, el camino de las dudas, de mirar lentamente, algo será o no será. Como lo dijo Nietzsche, detrás de una caverna se esconde otra caverna, y así sucesivamente. La sospecha supone reflexión sobre los indicios y supone una selección, un camino debe escogerse como un primer proyecto de sentido rumbo a lo desconocido, rumbo a la hipótesis, por ello es una investigación.

Frente a las sospechas se realizan conjeturas. Se discierne, en palabras de Peirce:

Es la facultad en la que participa a la vez de la naturaleza general del instinto, pareciéndose a los instintos de los animales en que supera con mucho los poderes generales de nuestra razón y en que nos dirige como si estuviéramos en posesión de hechos que se encuentran por completo más allá del alcance de nuestros sentidos. Se parece también al instinto en su pequeña predisposición al error; pues aunque yerra con más frecuencia que acierta, son toda la frecuencia relativa con la que acierta es en conjunto la cosa más maravillosa de nuestra constitución (1988 138).

En la sospecha se duda, en la conjetura se cree. Entre varias conjeturas, una se constituye en su posibilidad de ser, aquella que permite efectuar una predicción, es una anticipación de sentido, que se estipulaba en forma de pregunta, es la hipótesis abductiva, como aquello que "supone algo de tipo distinto a lo que hemos observado directamente, y con frecuencia algo que nos sería imposible observar directamente" (Peirce 1970 86). La hipótesis abductiva nos muestra el camino para dar con lo acertado, posiblemente.

Desde este momento, lo que antes era inesperado, el problema, es ahora previsto, la hipótesis, en diálogo con el problema. Entre ambas preguntas subyace una verdad. El investigador ha penetrado en el círculo de la compresión, ha leído estructuras con sentido, ha iniciado su proceso de escritura, va en busca de eso que será la cosa creada. La hermenéutica procura la creación.

La hipótesis va encausando el problema y, a la vez porta el futuro de la cosa por crear que se explicita en el objetivo general. Los objetivos específicos se configuran alrededor del proceso hermenéutico y muestran el camino para la creación de la cosa.

Ambos, el problema y su hipótesis, contienen conceptos, las partes del todo. Estos conceptos se manifiestan en sus horizontes, en su pasado, en su presente y en su futuro. En su pasado se elabora su historia, en su presente se elabora el estado en cuestión y, para su futuro y perduración se crea la cosa.

En el horizonte del pasado se comprende la historia de los conceptos. Aquí el proceso de búsqueda se extiende atrás en el tiempo, se indaga por la etimología de la palabra, por su uso en el lenguaje cotidiano, se va a los textos especializados, se reflexiona, se detecta cuando la palabra empieza su uso como término al interior del lenguaje científico hasta que se instaura como concepto, cuando es usado por una escuela de pensamiento específico, se analiza, se muestra su desarrollo en el tiempo, se comparan sus diferentes acepciones y se postula una definición a la luz de la investigación que se realiza. Esta nueva definición, en tanto síntesis, es quizás el primer aporte nuevo de la experiencia hermenéutica. "Se trata de insertar nuevos conceptos en la vida del lenguaje y convertirlos en nuevos productos conceptuales" (Gadamer 2002 91).

Las palabras tienen su historia, nacen y se transforman con el paso del tiempo, significan según las culturas. La etimología nos ayuda a comprender el pasado de las palabras, su origen, el cuándo y el cómo fueron incorporadas a nuestra lengua. Las palabras viven en el lenguaje cotidiano, y en la dialéctica de la pregunta y la respuesta, toma sus múltiples sentidos, nos comunicamos.

Pero algunas palabras se van alejando de su sentido cotidiano y se va especializando su uso en el campo de lenguaje científico, surgen entonces, los términos.

Un término es una palabra cuyo significado está delimitado unívocamente en cuanto se refiere a un concepto definido. Un término es algo artificial, bien porque la palabra misma está formada artificialmente, bien -lo que es más frecuente- porque una palabra usual es extraída de toda la plenitud y anchura de sus relaciones de significado y fijada a un determinado sentido conceptual... El término es una palabra rígida (Gadamer 1997 498),

que posee una significación específica, en un ámbito determinado.

El término, en la medida que es incorporado al diálogo científico, se designa como concepto, algo que se concibe, que se representa intelectualmente, que se aleja de su cotidianidad. "Lo que motiva la formación de conceptos, y que responde al proceso lingüístico... es un motivo epistemológico, o mejor dicho, el motivo de la teoría del conocimiento" (Gadamer 1999 101). En el concepto, el nexo originario del lenguaje y el pensamiento es una relación instrumental que se usa para acercarse a los objetos y someterlos a nuestro conocimiento, en pro de un lenguaje conceptual unívoco en búsqueda de verdades, en tanto ideas que se definen, delimitan y determinan; es un lenguaje artificial pero que siempre necesitará el lenguaje cotidiano para ser comprendido e interpretado por otros, "por eso podemos afirmar que la formación de conceptos está siempre condicionada hermenéuticamente por el lenguaje hablado" (Gadamer 2002 84). Así es, como el "lenguaje nunca se puede agotar en el concepto" (Gadamer 1997 321), ya lo habría dicho Hegel, en el concepto se autodespliegan muchas posibilidades, y desde allí, cada investigador, insatisfecho por la lingüisticidad existente, podrá aportar a la redefinición de conceptos, ya que, por mucha carga tradicional que soporte cada concepto, el investigador puede "intentar siempre efectuar una fluidificación de todas las ofertas lingüísticas" (Gadamer 2002 19); como lo enuncia Gadamer: "los conceptos que yo empleo en mi contexto quedan redefinidos por su uso" (Id. 19).

En la historia de los conceptos:
No se trata solo de ilustrar históricamente algunos conceptos, sino de renovar el vigor del pensamiento que se manifiesta en los puntos de fractura del lenguaje filosófico que delatan el esfuerzo del concepto. Esas fracturas en las que se quiebra en cierto modo la relación entre palabra y concepto, y los vocablos cotidianos se reconvierten artificiosamente en nuevos términos conceptuales, constituyen la auténtica legitimación de la historia de conceptos... Todo esto significa desandar el camino desde la palabra conceptual a la palabra del lenguaje y rehacer el camino desde la palabra del lenguaje a la palabra conceptual (93).

Es el círculo de la comprensión al cual penetramos para poder dialogar.

Ahora bien, en el horizonte del investigador se ha movido, ha comprendido un poco más los conceptos que habitan como partes de la pregunta del problema y de la hipótesis. Es tiempo de navegar con estos conceptos en otras investigaciones, es el llamado estado en cuestión, por ende, el estado en cuestión es otro momento de la experiencia hermenéutica, cuyo propósito es avalar un problema de investigación con su respectiva hipótesis, y como tal, se desarrolla mediante la búsqueda, selección y comparación de la producción científica de un objeto de estudio. Así, la producción científica, comprende los resultados de investigaciones publicadas en libros y revistas, o registradas en informes de investigación, monografías, trabajos de grados y tesis. Todos ellos se consideran fuentes documentales y están localizadas en bibliotecas, centros de documentación, archivos públicos o privados, y bases de datos.

La búsqueda de la producción científica se realiza en las fuentes documentales mediante las denominadas "palabras clave", es decir, los conceptos que habitan en la pregunta y en la hipótesis de la respectiva investigación, y sus posibles combinaciones, delimitadas por el objeto de estudio y el campo de acción. Esta pesquisa aporta los datos cuantitativos del estado en cuestión.

La selección de la producción científica se inicia con la limitación en el tiempo y en el espacio. En el tiempo, en tanto, la actualidad del conocimiento y en el espacio, en cuanto, la identificación de otras culturas que aportan al desarrollo del objeto de estudio. Una vez seleccionada la producción científica se procede al registro de la lectura mediante el proceso hermenéutico de cada uno de los textos, y a su respectiva comparación.

La comparación pretende cotejar, mediante analogías, un objeto de estudio en dos o más culturas, estableciendo relaciones en paralelo para hallar lo idéntico y lo no idéntico y emitir preguntas. El paralelo se construye sobre las categorías típicas de los procesos de investigación, es decir, la pregunta, la hipótesis, los objetivos, el marco de referencia, la metodología y los resultados.

La búsqueda, la selección y la comparación de las investigaciones que se han realizado desde los conceptos que nos ocupan, son la fuente de escritura, se describe la pertinencia de la pregunta y la hipótesis en el hoy. El círculo sigue creciendo. El problema y su hipótesis, la historia de conceptos y el estado en cuestión, aportan caminos para abordar la comunidad que vive nuestra vivencia.

Así, para la creación de la cosa, se va a la comunidad para indagar por sus prejuicios. Ir donde los otros, que también habitan mi comunidad y contar con sus opiniones para crear la cosa. Es poner en diálogo mis vivencias con lo vivido por los demás. Es poner en diálogo la teoría, la historia de los conceptos con la práctica, lo vivido en comunidad. Para ello, se construye una guía de prejuicios, preguntas que tienen la intención de abordar a los otros con sus experiencias para que contribuya con la cosa creada. Es el tipo de pregunta que portan los conceptos ya comprendidos, pero que necesitan abrirse a la interpretación, otros asuntos que en la vida diaria expande las teorías.

La guía de prejuicios se analizan de respuesta en respuesta de cada ser y, en comparación de cada respuesta entre seres. Se decodifica en unidades de significación en búsqueda de la unidad de sentido. Las unidades de significación aparecen como extrañas e incomprensibles,

no obstante, cabe reconducirlas a unidades últimas de lo dado en la conciencia, unidades que no contengan nada extraño, objetivo, ni necesiten de interpretación ... es decir, unidades de sentido (Gadamer 1997 102).

En las unidades de significación, se busca tanto lo idéntico, como lo no idéntico. "Si se quiere pensar algo como aquello que es, debe pensarse necesariamente como diverso de todos los demás. Identidad y diversidad van juntas siempre e indisolublemente" (Gadamer 2002 89).

La diversidad está allí, donde se halla la discontinuidad, fenómenos no idénticos, se abre un abanico de posibilidades, una gama de preguntas con múltiples caminos para resolver; ver entre lo común lo diferente, es un momento estético, lleno de sensibilidad, de connotaciones, de plurisignificaciones. En lo idéntico las concurrencias y en lo diverso, las ocurrencias. Las concurrencias se detectan en tanto comparaciones por analogías y la regularidad entre ellas; las ocurrencias se detectan al articular semejanzas equívocas, ligando conceptos diferentes, es la genialidad, el libre empuje de la imaginación, ahí se crean las cosas, con tacto.

Las ocurrencias no se improvisan por entero. También ellas presuponen una cierta orientación hacia un ámbito de lo abierto desde el que puede venir la ocurrencia, lo que significa que presuponen preguntas... preguntas, decimos que se le ocurren a uno, que surgen o que se plantean, y no que nosotros las provocamos o las planteamos (Gadamer 1997 444).

En el círculo de la comprensión están ahora, la pregunta dialéctica, la hipótesis abductiva, el estado en cuestión, la historia de los conceptos, las unidades de significación provinentes de la comunidad. En el horizonte, está la cosa por crear, el lector de las estructuras de sentido, ahora se vuelve de lleno en un escritor en pos de la unidad de sentido latente en la cosa por crear. Ya lo dijo Nietzsche, solo los escritores son buenos lectores. Aunque el proceso creativo se inicia desde la concientización de la vivencia y desde allí, se visualiza la cosa a crear, este es el momento donde "los límites de la realidad son transgredidos" (122). El estilo del investigador se impone.

En Hegel se habla de la acción de la cosa. En Husserl la cosa en sí misma se abre camino como los hechos continuos de la experiencia cotidiana. En Heidegger las cosas son un material que se usa y se consume. En Gadamer la cosa es "un ser en sí" (2002 72). En palabras de García Márquez: "las cosas tienen vida propia solo es cuestión de despertarles el ánimo". La cosa creada es una nueva totalidad en sí misma.

Una vez creada la cosa, se busca la unidad de sentido en la conversación con las autoridades en el tema. El carácter de autoridad lo da una comunidad específica, en tanto se ha escrito, se ha fijado la palabra, se ha perdurado en el tiempo y se ha expandido en el espacio. El creador ante la autoridad hará una guía para conversar, su intención es recibir un aval sobre la cosa creada. Pero la conversación puede fluir y coger un camino indeterminado. "El lenguaje realiza aquí en preguntas y respuestas, en el dar y tomar, en el argumentar en paralelo y en el ponerse de acuerdo" (Gadamer 1997 446).

En la conversación se busca el acuerdo con la cosa, debido a que "el modo de ser de una cosa se nos revela hablando de ella". "La hermenéutica tienen siempre la misión de crear un acuerdo que no existía o era incorrecto" (Gadamer 2002 64). El acuerdo se va dando en la conversación, el investigador presenta su obra y sobre ella dirige la conversación, se escucha y el otro, el experto, va enriqueciendo la cosa creada,

lo que hace que algo sea una conversación no es el hecho de habernos enseñado algo nuevo, si no que hayamos encontrado en el otro algo que no habíamos encontrado aún en nuestra experiencia en el mundo (206).
Ahí en el diálogo, el investigador se da cuenta de lo que ha creado, y lo que aún le falta, nos vamos transformando y en el aval del otro, el experto, surge la risa complaciente:
La conversación posee una fuerza transformadora, solo en la conversación y en la risa en común, que es como un consenso desbordante sin palabras, pueden encontrarse los amigos, y crear un género de comunidad en la que cada cual es el mismo para el otro, porque ambos encuentran al otro y se encuentran así mismos en el otro (207).

Hemos entrado al círculo de la comunidad en cuestión.

En el diálogo la cosa debe acreditarse por sí mismo, buscando su significado legítimo, allí "donde hay acuerdo no se traduce sino que se habla" (Gadamer 1997 462). Se han creado cosas, cosas que a la vez portan palabras, palabras portadoras de verdades en diálogo. "La cosa es creada para ser verdadera y por tanto cognoscible" (Gadamer 2002 75).

Luego la cosa creada, ahora tiene una unidad de sentido, se vuelve experiencia de otros que desean ingresar al círculo de la compresión para investigar sus propias vivencias y, así sucesivamente en círculos concéntricos, como cuando tiramos una piedra en el lago...



Notas al Pie

1 Aunque le creación de hipótesis abductivas que aquí se expone, se basa en la tipología de los signos de Pierce, su procedimiento es una interpretación singular.



Referencias

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