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Actualidades Biológicas

versión impresa ISSN 0304-3584

Actu Biol v.33 n.95 Medellín jul./dic. 2011

 

ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN

 

PLANTAS MEDICINALES USADAS EN ALGUNAS VEREDAS DE MUNICIPIOS DEL ALTIPLANO DEL ORIENTE ANTIOQUEÑO, COLOMBIA

 

MEDICINAL PLANTS USED IN SOME TOWNSHIPS OF MUNICIPALITIES IN THE HIGH PLAINS OF EASTERN ANTIOQUIA, COLOMBIA

 

 

Ramiro Fonnegra-Gómez1,2; Jorge Villa-Londoño3,4

 

1 Docente. Instituto de Biología, Universidad de Antioquia. A. A. 1226. Medellín (Antioquia), Colombia. fonnegraramiro@gmail.com.

2 Grupo de Estudios Botánicos (GEB). Instituto de Biología, Universidad de Antioquia. A. A. 1226. Medellín (Antioquia), Colombia.

3 Docente. Ingeniería Agropecuaria, Politécnico ''Jaime Isaza Cadavid''. A. A. 4932. Medellín (Antioquia), Colombia. javilla@elpoli.edu.co.

4 Grupo de Estudio en Biología Aplicada (GEBA). Ingeniería Agropecuaria, Politécnico ''Jaime Isaza Cadavid''. A. A. 4932. Medellín (Antioquia), Colombia.

 

Recibido: marzo 2011; aceptado: octubre 2011.


Resumen

Con el objetivo de conocer y determinar la importancia relativa de las plantas usadas como medicinales, se realizó un estudio etnobotánico en las comunidades campesinas de algunas veredas de seis municipios del Altiplano del Oriente antioqueño: El Carmen de Viboral, El Retiro, Guarne, La Ceja, Marinilla y Rionegro, región correspondiente a la zona de vida denominada bosque húmedo montano bajo (bh-MB). Se recopiló información sobre plantas medicinales silvestres o espontáneas y plantas medicinales cultivadas, introducidas casi desde la época de la conquista o la colonia y que son de uso muy arraigado entre las comunidades de la zona de estudio. Con la información suministrada por 17 informantes de las diferentes veredas, se registraron 254 especies de plantas usadas como medicinales en el altiplano del Oriente antioqueño, agrupadas en 193 géneros correspondientes a 79 familias. La mitad de las especies mencionadas en este estudio (127) son silvestres o no cultivadas y se encuentran principalmente en áreas de vegetación secundaria como bordes de camino, potreros, matorrales, rastrojos y bordes de corrientes acuáticas, entre otros hábitats. Las otras 127 especies usadas como medicinales en la región del estudio, son cultivadas como alimenticias, ornamentales, esotéricas, maderables, medicinales, generalmente en huertas familiares y huertas especializadas para cultivos de plantas medicinales para la venta. El trabajo es un aporte al conocimiento de la flora medicinal de Colombia y al rescate del conocimiento tradicional sobre el uso de las plantas medicinales.

Palabras clave: Antioquia, Colombia, etnobotánica, etnofarmacología, Oriente antioqueño, plantas medicinales.


Abstract

With the aim of knowing and determining the relative importance of local medicinal plants, an ethnobotanical study was conducted in the farming communities of some townships in six municipalities of the high plains of eastern Antioquia: El Carmen de Viboral, El Retiro, Guarne, La Ceja, Marinilla, and Rionegro, in a region within the lower mountain humid rainforest life zone (bh-MB). Information was compiled on both wild and cultivated medicinal plants that were introduced during the conquest or colonial period and whose use is very ingrained in the communities in this region. With information provided by 17 informants from the different townships, 254 plant species used for medicinal purposes in the high plains of eastern Antioquia were registered from 193 genera belonging to 79 families. Half of the species reported in this study (127) are wild, not actively cultivated, and mainly obtained from areas of secondary vegetation such as roadsides, pastures, scrubby and second growth areas and streamsides, among others habitats. The other 127 species used medicinally in the region were cultivated for nutritional, ornamental, esoteric, firewood, or medicinal purposes, usually in familiar gardens or fields specialized for production of medicinal plants for sale. This study represents a contribution to the knowledge of the medicinal flora of Colombia and the recovery of traditional knowledge on the use of medicinal plants.

Key words: Colombia, Eastern Antioquia, ethnobotany, ethnopharmacology, medicinal plants.


 

 

INTRODUCCIÓN

El conocimiento de las plantas medicinales, incluso en los países más desarrollados y entre la población cultural y económicamente alta, ha vuelto a tener un desarrollo acelerado y cada día se ubica en un destacado lugar como una de las medicinas alternativas del futuro, ya que mediante estudios de validación, clínicos y de mercadeo se podría determinar su eficacia, seguridad y bajos costos, según la política de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Según Caniago y Siebert (Bermúdez y Velázquez 2002), la investigación etnobotánica sobre plantas medicinales ha adquirido especial relevancia en las dos últimas décadas como resultado de la pérdida acelerada del conocimiento tradicional y la degradación de los bosques, sobre todo en la región tropical, entre otras causas. Existe gran cantidad de compuestos químicos de valor terapéutico que no ha sido detectada en muchas plantas medicinales por falta de estudio o porque aún no han sido comunicadas entre la comunidad científica. En la medicina tradicional, con el conocimiento de las plantas medicinales, el hombre puede hallar más fácilmente drogas nuevas para la medicina moderna que estudiando plantas seleccionadas al azar o por estudios quimiotaxonómicos (Coxy Balick 1994, De los Ríos et al. 1999, Farnsworth et al. 1985, Khafagi y Deweder 2000, Schultes 1990).

En el altiplano del Oriente antioqueño, la utilización de plantas como terapéuticos constituye un rasgo relevante de la medicina tradicional que aún se practica en muchas comunidades. Con el presente trabajo, se pretende contribuir a la conservación del conocimiento tradicional sobre el uso de plantas medicinales, al inventario y recopilación de información etnobotánica de plantas medicinales usadas en el departamento de Antioquia, como un aporte al conocimiento de la flora medicinal de Colombia que sirva de fundamento para estudios posteriores, tales como: fitoquímicos, evaluaciones farmacológicas y toxicológicas, conservación de este recurso natural mediante diferentes formas de propagación, bancos de germoplasma, cultivo de tejidos, entre muchos otros. La información presentada hace parte y es propiedad del conocimiento ancestral sobre las plantas medicinales usadas por diferentes grupos étnicos y campesinos para remediar las afecciones para las cuales se usan en esas comunidades.

 

MATERIALES Y MÉTODOS

Descripción del área de estudio. El Oriente antioqueño, una de las nueve regiones en las que se divide el departamento de Antioquia de Colombia, cuenta con pisos térmicos cálidos, medios, fríos y páramos. Esta variedad de climas le confiere un valor importante en lo concerniente a la riqueza y diversidad de recursos naturales, cuyo conocimiento es necesario profundizar en aras de dimensionar plenamente el potencial que representa para el desarrollo regional. El Oriente antioqueño está compuesto por veintitrés municipios, los cuales han sido agrupados en cuatro zonas o subrregiones a partir de una cierta homogeneidad en sus dinámicas socioeconómicas, culturales y físico naturales: altiplano, embalses, páramo y bosques. La zona del altiplano del Oriente antioqueño (figura 1), está conformada por los municipios de El Carmen de Viboral, El Retiro, El Santuario, Guarne, La Ceja, La Unión, Marinilla, Rionegro y San Vicente. En las últimas décadas esta subrregión ha sufrido grandes transformaciones a raíz de procesos de industrialización, urbanización, instalación de fincas de recreo y ubicación de centros comerciales y de servicios en áreas que tradicionalmente fueron de producción agrícola campesina.

El área de estudio de este trabajo, se halla ubicada en el valle del río San Nicolás, formado entre dos ramales de la cordillera central en las que se divide al entrar al territorio antioqueño. En este valle están situados los municipios de El Carmen de Viboral, El Retiro, Guarne, La Ceja, Marinilla y Rionegro; en los cuales, en algunas de sus veredas, se enmarca este trabajo. La región es denominada Cercano Oriente antioqueño; con altitudes que oscilan entre los 1.900 y 2.400 m, es una zona de clima frío, cuya temperatura media es de 16-18 °C, ubicada en la zona de vida de bosque húmedo montano bajo (bh-MB), con topografía de pequeñas colinas de cimas redondeadas; igualmente, se presentan algunos sistemas de cerros de mayor altura y pendiente, la precipitación promedio anual varía entre 1.800 y 2.500 mm, sus suelos son derivados de cenizas volcánicas con alta resistencia a la erosión. Estas características biofísicas hacen del cercano oriente antioqueño, una región excelente para el cultivo de hortalizas, fique, flores y plantas medicinales, entre otros.

Técnicas de recolección, organización y tratamiento de la información. Para obtener los datos, inicialmente, se realizó una visita a algunas veredas de cada uno de los municipios antes mencionados para contactar a las personas reconocidas por las comunidades como conocedoras de plantas medicinales y que estuvieran dispuestas a colaborar con el trabajo. Únicamente se incluyeron en el estudio aquellos informantes que usaran directa o indirectamente las plantas medicinales, ya fuera en sí mismos, en su grupo familiar o que se las recomendaban a otras personas, por eso, e intencionalmente, no se hicieron entrevistas a toda la comunidad. En total fueron recomendados 17 campesinos, a los cuales los habitantes recurren para tratar sus enfermedades con base en las plantas medicinales. Durante dos años, se llevaron a cabo visitas a estos campesinos (6 mujeres y 11 hombres) todos mayores de 50 años de edad. Según sus afirmaciones cada uno llevaba más de diez años trabajando con plantas medicinales.

Para la recolección de la información se realizaron entrevistas estructuradas a cada uno de los informantes de acuerdo a la encuesta indicada en el anexo 5. Los trabajos de campo en los diferentes municipios se realizaron en compañía de cada uno de los informantes y en su presencia se recolectó el material vegetal correspondiente a cada especie citada. Este material se procesó, se identificó taxonómicamente y se incluyó en la colección del Herbario Universidad de Antioquia (HUA), Medellín (Colombia).

Para cuantificar la importancia de las especies como medicinales y teniendo en cuenta que el objetivo de este trabajo era conocer las especies utilizadas para tratar dolencias en general, sin pretender investigar la importancia de una determinada planta utilizada para tratar una enfermedad específica, se consideró que, para cuantificar la importancia de las especies encontradas como medicinales no era aplicable el ''nivel de uso significativo TRAMIL'' (Germosén-Robineau 1995), ni la metodología propuesta por Phillips (1996) y Phillips y Gentry (1993). En su lugar, se realizó una adaptación del ''nivel de uso significativo TRAMIL'' el cual en este trabajo fue llamado ''nivel de importancia de cada especie'' (NIsp) que representa el porcentaje de informantes que citaron una determinada especie como medicinal y que se calculó de la siguiente manera:

Se considera que el umbral de 20% propuesto en el ''nivel de uso significativo TRAMIL'' no es significativo estadísticamente, por lo cual se propone un umbral para el NIsp del 40% que expresa que las plantas medicinales que son citadas por un porcentaje superior o igual al 40% del total de las personas encuestadas, pueden considerarse significativas desde el punto de vista de su aceptación cultural en la comunidad y, por lo tanto, merecen estudios para su evaluación y validación científica. Es lógico suponer que este NIsp depende del conocimiento del informante, de su memoria o recuerdo en el momento de la entrevista, de la presencia de la planta en las áreas visitadas con cada informante, entre muchos otros factores.

 

RESULTADOS

Familias y especies de las plantas. Con la información suministrada por 17 informantes de las diferentes veredas, se registraron 254 especies de plantas usadas como medicinales en el altiplano del Oriente antioqueño. Taxonómicamente estas 254 especies están grupadas en 193 géneros correspondientes a 79 familias: Asteraceae (33), Lamiaceae (17), Poaceae (11), Apiaceae (10), Solanaceae (10), Acanthaceae (8), Rosaceae (8), Rutaceae (8), Verbenaceae (7), Piperaceae (6), Brassicaceae (5), Euphorbiaceae (5), Myrtaceae (5), Rubiaceae (5), Caesalpiniaceae (4), Commelinaceae (4), Convolvulaceae (4), Geraniaceae (4), Liliaceae (4), Malvaceae (4), Melastomataceae (4), Amaranthaceae (3), Boraginaceae (3), Crassulaceae (3), Cucurbitaceae (3), Lauraceae (3), Oxalidaceae (3), Passifloraceae (3), Plantaginaceae (3), Polygonaceae (3), Urticaceae (3), Agavaceae (2), Asclepiadaceae (2), Chenopodiaceae (2), Equisetaceae (2), Fabaceae (2), Lythraceae (2), Phytolaccaceae (2), Polygalaceae (2), Tropaeolaceae (2), Violaceae (2) y con una especie cada una de las siguientes familias: Actinidiaceae, Anacardiaceae, Annonaceae, Apocynaceae, Araceae, Ar a l i a c e a e , Balsaminaceae, Basellaceae, Bignoniaceae, Bixaceae, Bromeliaceae, Cannabaceae, Caprifoliaceae, Caricaceae, Cecropiaceae, Cupressaceae, Ericaceae, Gunneraceae, Hydrangeaceae, Hypericaceae, Iridaceae, Linaceae, Lycopodiaceae, Mimosaceae, Monimiaceae, Moraceae, Musaceae, Myricaceae, Myrsinaceae, Oleaceae, Papaveraceae, Portulacaceae, Polypodiaceae, Pteridaceae, Rhamnaceae, Salicaceae, Valerianaceae, Zingiberaceae.

Las especies medicinales se presentan en los anexos 1, 2 y 4 en cada una de las cuales la información fue organizada en orden descendente del NIsp y solo aparecen aquellas plantas que se consideran significativas (NIsp ≥ 40%), esto da idea del conocimiento sobre el potencial medicinal de las plantas que se utilizan como medicinales en las comunidades del el altiplano del Oriente antioqueño.

El anexo 1 recoge la información correspondiente a las plantas medicinales que son conocidas y cultivadas mundialmente y que en la zona del estudio también se les da uso medicinal (en este trabajo a estas plantas se les denomina Plantas medicinales mundiales).

El anexo 2 recoge la información relacionada con las especies de plantas medicinales silvestres o no cultivadas y cultivadas, de uso no mundial.

Categorías de los usos terapéuticos de las plantas medicinales. La información etnomedicinal mostró 371 enfermedades o usos terapéuticos para las 254 plantas, los cuales, con el fin de simplificar su análisis y el manejo de los datos, fueron agrupados en 131 categorías de acuerdo a su afinidad y se ordenaron en categorías de uso según el número de informantes que citaron al menos una dolencia del grupo (anexo 3). En este anexo, se muestra el orden de importancia según frecuencia de consulta de las asociaciones de usos terapéuticos tratados con plantas medicinales en el Altiplano del Oriente antioqueño.

 

DISCUSIÓN

En la región de estudio fueron registradas 254 especies de plantas utilizadas como medicinales, agrupadas en 193 géneros correspondientes a 79 familias. La mitad de las especies son silvestres o no cultivadas (127 especies). De las 254 plantas, 120 (47,2%) son cultivadas y 127 (50%) son silvestres o espontáneas y 7 especies (2,8%) no se encuentran en la región pero la parte utilizada como droga se lleva desde Medellín, estas siete plantas son: acacia de la India o sen, achote rojo, algarroba, boldo, canela, gualanday y mango. 134 (52,8%) de las especies son citadas por más del 40% de los informantes entrevistados.

Según el número de especies medicinales en esta región las familias de plantas mejor representadas fueron: Asteraceae (33), Lamiaceae (17), Poaceae (11), Apiaceae (10), Solanaceae (10), Acanthaceae (8), Rosaceae (8), Rutaceae (8), Verbenaceae (7), Piperaceae (6), Brassicaceae (5), Euphorbiaceae (5), Myrtaceae (5) y Rubiaceae (5).

La gran mayoría de las plantas usadas mundialmente como medicinales, también son utilizadas por los informantes de la región. En el anexo 1 se muestra que 48 de las plantas medicinales utilizadas en la zona de estudio, corresponden a especies conocidas mundialmente, algunas de ellas son citadas por la mayoría de los informantes para tratar, generalmente, las mismas enfermedades para las cuales son usadas en otros países, estas son plantas cultivadas y generalmente vendidas en las cabeceras de los municipios del Oriente antioqueño, del Valle de Aburrá o, principalmente en las plazas de mercado y laboratorios de productos fitoterapéuticos de la ciudad de Medellín.

Las especies medicinales conocidas mundialmente tienen un alto uso significativo entre los informantes, uso reflejado en los altos valores del NIsp. El 100% de los informantes citaron, en este estudio, las especies mundiales: albahaca, alcachofa, caléndula, cidrón, cilantro, eneldo, hinojo, lechuga, limoncillo, llantén, manzanilla, mejorana, menta, penca sábila, perejil crespo, perejil liso, poleo, romero, ruda y toronjil. De 80 al 95% de los informantes citaron, las especies mundiales: azucena, café, col, orégano, salvia, tomillo y yerbabuena (anexos 1 y 4).

Las especies medicinales de uso local, no mundial, son las más utilizadas por los informantes de la región. La mayoría de estas plantas son silvestres o no cultivadas y cuando se cultivan es principalmente con otros fines diferentes al medicinal, aunque unas pocas si se cultivan con este propósito (anexo 2). De las especies ajo y apio (anexo 2) se utiliza una variedad no comercial, pues los informantes afirman que las variedades vendidas en el comercio no son tan eficaces terapéuticamente como las variedades cultivadas en el altiplano del Oriente antioqueño, por esto, en este trabajo, estas dos especies son registradas como de uso local y no mundial.

El alto número de plantas silvestres o espontáneas utilizadas como medicinales para tratar un número igualmente alto de enfermedades, demuestra la importancia de estas plantas en la medicina tradicional de la región del altiplano del Oriente antioqueño.

En los anexos 1 y 2, se puede observar que las partes aéreas de las plantas medicinales son las más utilizadas en las preparaciones, las cuales, al parecer, no tienen diferencia notable si son preparadas como decocción o infusión en agua. Para determinar las formas de uso fue necesario hacer algunas equivalencias técnicas con la información de los campesinos (anexo 6). Igualmente para las enfermedades y usos terapéuticos también fue necesario hacer equivalencias técnicas, que debido a su extensión no se presentan en este artículo.

Se recopilaron 371 usos terapéuticos de las plantas, los cuales fueron agrupados en 131 categorías (anexo 3). Los usos terapéuticos más frecuentes son: hipertensión (presión alta), diarreas, problemas respiratorios, diabetes, gripa (resfriados, tos), fiebres, cálculos renales y otras enfermedades de los riñones, colesterol y triglicéridos, agriera y reflujo, gastritis, artritis y reumatismo, inflamación de la próstata, climaterios, migraña, estreñimiento, colon, gota (ácido úrico), obesidad, gases estomacales, cólicos y desarreglos menstruales e inflamaciones (contusiones, fracturas, golpes y luxaciones).

Individualmente algunas enfermedades o usos terapéuticos son tratados con más de una especie, siendo importante resaltar aquellos para cuyo tratamiento se utilizan 20 o más especies: febrífugo (48), reumatismo (46), antiinflamatorio (43), cólico abdominal (43), hipoglucemiante (41), antibiótico (39), riñones (39), gripa (37), digestivo (35), diarrea (34), cicatrizante (33), dolor de cabeza (33), piel (33), depurar la sangre (28), hígado (26), parásitos intestinales (26), contusiones (25), próstata (25), tos (25), artritis (24), sedante nervioso (24), emenagogo (23), estreñimiento (22), obesidad (21), hemorroides (21), hipotensor (21), luxaciones (21), bronquitis (20) y, colesterol y triglicéridos (20).

Aunque para tratar una enfermedad determinada la totalidad de los informantes citen una o varias especies, esto no necesariamente significa que la dolencia sea la más consultada, por eso la importancia de las asociaciones indicadas en la anexo 3, no concuerdan con las principales enfermedades que atienden los informantes.

Las especies medicinales mundiales tienen un alto uso significativo entre los informantes, uso reflejado en los altos valores del NIsp. Es necesario anotar que aunque para tratar una enfermedad determinada o en un uso terapéutico la totalidad de los informantes citan una o varias especies, esto no necesariamente significa que la dolencia sea la más consultada, por eso la importancia de las asociaciones indicadas en la anexo 3, no concuerdan con las principales enfermedades que atienden los informantes.

La información etnobotánica obtenida revela un alto potencial terapéutico, si tenemos en cuenta el porcentaje de plantas silvestres utilizadas en las diferentes comunidades (anexo 2), las cuales se salen del uso de aquellas plantas mundialmente conocidas e introducidas en nuestro medio (por ejemplo, penca sábila, poleo, romero, salvia, entre otras) aunque también sean utilizadas en la región, pero más como fuente de ingresos ya que son cultivadas para la venta. El uso de las plantas silvestres refleja la importancia que tienen estas plantas para la salud de la población en los diferentes municipios donde se realizó el trabajo. Al contrario de lo que ocurre en otras regiones colombianas o países, donde el conocimiento y manejo de las plantas medicinales recae en las amas de casa, en la región del altiplano del Oriente antioqueño, este conocimiento y manejo se da tanto en hombres como en mujeres pero, según los informantes, decae notoriamente entre los niños y jóvenes.

Toda la región del altiplano del Oriente antioqueño, más que el corregimiento de Santa Elena (Medellín), puede ser considerados como los mayores abastecedores de plantas medicinales silvestres, espontáneas o introducidas consumidas en los cascos urbanos del mismo altiplano, y principalmente, en Medellín o en el área Metropolitana del Valle de Aburrá, por lo cual las plantas medicinales pueden ser una actividad económica importante si su producción, manejo y comercialización se tecnifica. Sin embargo, no se tienen políticas gubernamentales que apoyen esta práctica de los campesinos. El cultivo se hace en su mayor parte para las plantas medicinales mundiales, introducidas en la región desde tiempos inmemoriales. Las plantas silvestres o espontáneas son extraídas de potreros, caminos, reductos de montes, orillas de corrientes acuáticas, etcétera.

Algunos campesinos por iniciativa propia o ayudados por organizaciones, o personas particulares, han iniciado programas asociativos tendientes a organizarse para la producción y comercialización justa de estas plantas. Merecen ser citadas la Cooperativa Multiactiva ''Manos Unidas'', con sede en Marinilla, la ONG ''Naturagro'' con sede en Guarne, y varias organizaciones de mujeres como la Asociación de Mujeres de Marinilla, la Asociación de Mujeres de Plantas Medicinales de San Vicente (Antioquia), que tratan de aumentar los ingresos económicos con el cultivo o expendio de las plantas medicinales, organizaciones que si no obtienen apoyo institucional y asesoría técnica de las entidades del gobierno, particulares o extranjeras, no alcanzarían sus objetivos y podrían desaparecer.

En conclusión, en el altiplano del Oriente antioqueño el cultivo de plantas medicinales puede ser considerado como una actividad agropecuaria secundaria e insipiente, asociada a las prácticas principales como son los cultivos de hortalizas, maíz, papa, algunos frutales o una escasa ganadería principalmente para leche. El cultivo de plantas medicinales se hace principalmente en huertas caseras, por lo cual este trabajo puede servir de base para investigaciones sobre cultivo, recolección, venta o compra de este recurso con fines de evaluar su potencial económico.

Con el objetivo de hacer una evaluación etnobotánica cuantitativa para determinar la importancia del uso de las plantas medicinales, constantemente se han propuesto metodologías o revisiones de éstas por diversos investigadores. En muchos países algunos investigadores han propuesto metodologías de botánica cuantitativa para determinar la importancia relativa de las plantas utilizadas en una determinada comunidad. Entre estos trabajos se encuentran los propuestos por: Adu-Tutu et al. (1979), Ankli et al. (1999), Arenas (1986), Berlin et al. (1966, 1974), Boom (1989, 1990), Bruni et al. (1997), Hidalgo et al. (1999), Kvist et al. (1995), Marín-Corba et al. (2005), Phillips (1996), Phillips y Gentry (1993), Phillips et al. (1994), Pinedo-Vásquez et al. (1990), Prance et al. (1987) y Sánchez et al. (2001). Metodologías que en algunos casos son aplicables, pero que en la mayoría de los trabajos no satisfacen el objetivo de los investigadores. Para el caso de las plantas medicinales, en este trabajo, se concluye que se necesitan nuevos modelos de diseño experimental para la etnobotánica cuantitativa, ya que los índices cuantitativos de valor de uso (IVUiS) y metodología propuestas (Germosén-Robineau 1995, Phillips 1996, Phillips y Gentry 1993) para una dolencia específica, solo tienen aplicación cuando se trata de hacer valoración de una planta medicinal para tratar una enfermedad o dolencia específica, pero no refleja la importancia de las plantas medicinales cuando se trata de estudiarlas con relación a todas las enfermedades que se presentan en la comunidad y que son tratadas tradicionalmente con plantas medicinales.

La diversidad de plantas medicinales utilizadas en la zona, con su significativo valor estadístico, amerita que sean sometidas a estudios farmacológicos y fitoquímicos posteriores para determinar su grado de eficacia y seguridad. Cerca de la mitad de las plantas aquí relacionadas son silvestres y por esta condición no tienen estudios completos y los pocos existentes son aislados, por lo cual la información es bastante preliminar. Sin embargo, hasta ahora se tiene un cierto grado de seguridad y eficacia porque se vienen utilizando ancestralmente, aunque de forma empírica, casi de la misma manera y contra las mismas dolencias, en las comunidades tanto de Colombia como de otros países donde se encuentran estas plantas y no se conocen casos de intoxicación, aunque es lógico suponer que los curanderos o conocedores de las plantas medicinales, no llevan registros ni observaciones de sus pacientes, ni hay estudios populares ni científicos que puedan verificar esta afirmación.

La información presentada en este trabajo hace parte y es propiedad del conocimiento ancestral sobre plantas medicinales usadas por diferentes grupos étnicos y campesinos para remediar las afecciones para las cuales se usan en esas comunidades.

 

AGRADECIMIENTOS

El proyecto de investigación fue financiado por el Politécnico ''Jaime Isaza Cadavid'', Sede Medellín, gracias a la gestión de la doctora Carmen Elena Úsuga Osorio, Coordinadora de Investigación de Escuelas y Posgrados del Politécnico Colombiano ''Jaime Isaza Cadavid''; y por la Universidad de Antioquia, Instituto de Biología. Fue administrado por el Comité Operativo de Investigaciones de la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad de Antioquia- CODI, a través del Centro de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales- CIEN, a quienes también les expresamos nuestros agradecimientos. Los autores agradecen a los principales participantes y autores de este proyecto, los siguientes campesinos conocedores de plantas medicinales: Antonio José Cifuentes, Antonio López, Antonio Ossa, Arnulfo Gómez, Berta Fonnegra, Blanca Rubia Santa, Carlos E. Osorio, Celina Salazar, Francisco Javier Ossa, Gilberto Sánchez, Heriberto Duque, José Cardona, José Chaverra, Mariela Ospina, Otilia Villada, Pedro Pablo Ortiz y Rosa Monsalve, especialmente a Francisco Javier Ossa quien nos acompañó a todos los trabajos de campo e hizo los contactos con la mayoría de los informantes. Al biólogo John Mario López Sánchez, quien como estudiante del Posgrado en Biología, Universidad de Antioquia, estuvo en todos los trabajos de campo ayudándonos en la recolección de las plantas y en las entrevistas, como parte de su trabajo de grado. A los miembros de los semilleros: Grupo de Estudios Etnobotánicos ''Conocimiento Ancestral'' (Universidad de Antioquia) y Grupo de Estudio en Biología Aplicada (GEBA, Politécnico ''Jaime Isaza Cadavid-Medellín). A Francisco Javier Roldán P., Curador del Herbario Universidad de Antioquia, por su colaboración en la identificación taxonómica del material vegetal.

 

REFERENCIAS

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ANEXOS

Anexo 1.

Anexo 2.

Anexo 3.

Anexo 4.

Anexo 5.

Anexo 6.